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  • Hidratació
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El calor afecta a nuestras necesidades de hidratación.

Con la ola de calor que estamos sufriendo es de vital importancia hidratarse bien. El agua actúa como lubricante cerebral y de las articulaciones. Transporta los nutrientes a las células del cuerpo y nos ayuda a eliminar toxinas corporales. Así como a regular la temperatura corporal mediante el sudor.

Es importante beber aunque no se tenga sed, porque cuando esta sensación aparece es porque el cuerpo ya ha iniciado el proceso de deshidratación. La deshidratación surge cuando el cuerpo pierde más agua de la que ingiere. Diariamente perdemos y por lo tanto debemos recuperar de 2 a 3 litros. Los efectos de la deshidratación pueden causar dolor de cabeza, sequedad de boca, debilidad, mareos, pesadez, fatiga, falta de elasticidad de la piel, cansancio y somnolencia.

Para combatirla es necesario ingerir bebidas que aporten los minerales que se han perdido. Hay muchas variedades de aguas minerales naturales, y cada una de ellas aporta una composición mineral diferente según la riqueza geológica del manantial. Las aguas minerales bicarbonatas o alcalinas facilitan la digestión y neutralizan la acidez de estómago. Las cálcicas, contribuyen a la mineralización de huesos y dientes y se recomiendan a las embarazadas, niños, ancianos y para prevenir la osteoporosis. Las magnésicas, contribuyen a la mineralización de huesos y dientes y pueden resultar ligeramente laxantes, además ayudan a combatir el estrés. Las hiposódicas, benefician a quienes sufren alteraciones renales, hipertensión o retención de líquidos y a los bebés y personas mayores. Las fluoradas, pueden prevenir la caries dental. Las carbónicas o con gas, estimulan el apetito y facilitan la digestión.

Los niños y ancianos son los que presentan mayor riesgo de deshidratación, por lo que se recomienda incentivar la ingesta de líquidos en estos dos grupos.

En líneas generales se recomienda tomar 8 vasos de agua por día como referencia, aunque es recomendable elegir la cantidad de acuerdo a si hace mucho calor, al nivel de actividad física y al estilo de vida y sobretodo asegurarnos de beber antes, durante y después del ejercicio físico. 8 vasos, parecen mucha cantidad pero si la dosificamos en pequeñas ingestas a lo largo del día, resulta muy práctico. A modo de ejemplo: Al levantarte, y en ayunas, toma un vaso de agua tibia con el zumo de medio limón. Te ayudará a la digestión, estimularás el hígado y te ayudará a eliminar toxinas más rápidamente. Después del desayuno toma el segundo vaso. A las 10h de la mañana puedes tomar tu tercer vaso, acompañado de una fruta. A las 12h, cuando las temperaturas son más altas y tu cuerpo necesita hidratación toma el cuarto vaso. Con la comida toma 2 vasos de agua. A media tarde hidrata tu cuerpo con otro vaso de agua. ¡Y ya sólo queda uno! Se recomienda no tomar este último muy tarde, para evitar tener que ir al baño a media noche.

Si estamos correctamente hidratados nuestros órganos funcionan mejor. ¡Así que ya sabéis a hidratarse… y a beber agua!.

 

 

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